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La Mentira

Novena columna en el desaparecido sitio Plazastechadas.cl

Mentiroso Mentiroso¿Qué tal si les dijera que todas las anécdotas que cuento en esta sección son mentira y en verdad no me han pasado a mí­? Bueno, despreocúpense porque TODAS son experiencias mí­as (aunque los mails preguntando “¿En serio!!!???” no dejen de llegar). En todo caso, no sé si me sentirí­a culpable por mentirle a unos cuantos de miles de personas que no conozco. Los polí­ticos lo hacen con millones, no debe ser tan malo.

Demás está decir que todos mentimos, lo interesante es darnos cuenta que nuestras motivaciones para hacerlo son muy similares. Comencemos por esas mentiras que comúnmente llamamos blancas, pero que en el fondo son porque no nos atrevemos a decir algo que puede herir a alguien. Como cuando la amiga del alma nos dice: “Ay, Uri, estoy tan gooooorda ¿Qué piensas?”

– Respuesta mentirosa: “No, para nada. Al menos yo no me doy cuenta”

– Respuesta mentirosa-engrupidora: “No, si esa es tu contextura. Si bajas más te verí­as mal”

– Respuesta mitómana: “¿Qué dices? Dios mí­o, pero mira esas curvas!!. Estás loca, definitivamente te estás poniendo anoréxica.

– Respuesta con la verdad: “Sí­, estás algo más gorda que cuando te conocí­”

– Respuesta con la verdad + dosis de rabia: “Si te sacas ese chocolate grasiento de la boca mientras me preguntas, quizá pueda entenderte mejor; gorda”.

Estas “mentirillas blancas” o “piadosas”, como han sido catalogadas hoy en dí­a, simplemente son utilizadas para suplir la valentí­a (que no estoy diciendo tenga más que el resto) o, incluso, la falta de tino. Normalmente ante la llamada de un buen amigo que se auto-invita a tu casa (en mi caso no hay problema cuando me hacen eso) pero antes de partir agrega: “Oye, voy a llevar a “xx”, que me la estoy engrupiendo”. UHF, “xx”, esa mina que cuando se cura (es decir siempre) se pone a hablar a gritos, te conversa a 5 centí­metros de la cara, da vuelta el tequila, va al refrigerador y se come lo que pilla para terminar vomitando encima de la alfombra que tu vieja adora. Claro, a ella vas a trae conch…. “Oh, me olvidé que mi abuela está enferma de pirirpipogrosis y no pueden haber más de 3 personas en la casa a la vez, porque se puede morir de sobredosis de dióxido de carbono. Juntémonos en tu casa”.

También tenemos la mentira como ví­a de escape. ¡UNA DE LAS MEJORES!. Como rey de las desubicaciones puedo confirmar que para salir de una situación embarazosa de manera veloz la mentira es la única alternativa en el 90% de los casos. Aun recuerdo aquella vez en que una tí­a con la que a penas cruzaba palabras se pegó una vuelta por mi casa. En aquellos dí­as, aun púberes, 3 VHS de nombre tipo “Babes Watch”, “Las mil y una mujeres de vida fácil” y “Ojos bien cerrados, piernas bien abiertas” se encontraban allí­, intactos sobre mi video grabador. “Mira, tienes los Guardianes de la Bahí­a, que choro…”. Bueno, le eché la culpa al Nico, un compañero de colegio y hasta resalté su fama de onanista. Espero que me haya creí­do.

Y finalmente tenemos las mentiras amorosas. Esas que cualquier hombre ha utilizado más de alguna vez: “Ni te diste cuenta que me corté el pelo!!!”.

– Respuesta mentirosa: “Sí­ me di cuenta. Lo que pasa es que me habí­a olvidado de mencionarlo”.

– Respuesta mentirosa-engrupidora: “¿Cómo no me voy a haber dado cuenta? Si te queda precioso. Es que estaba esperando que tú lo mencionaras”.

– Respuesta mitómana: “¿Te acuerdas de tu ex pololo? Bueno, me llamó para decirme que te habí­a visto caminando por la calle y que quedó impresionado con lo bien que te queda ese nuevo corte. Como estoy medio celoso, me dio lata preguntarte”.

– Respuesta con la verdad: “No, no me di cuenta. Pero te queda bastante bien”.

– Respuesta con la verdad + dosis de rabia: “No me di cuenta porque, en caso de que no lo hayas notado, soy hombre: No diferencio el morado del violeta, no cambio las sábanas “después de” y menos me voy a fijar en un corte que por lo demás es horrible”.

Las mentiras muchas veces son necesarias. Sin embargo, la sobre utilización de las mismas, especialmente para tapar faltas de valentí­a, hacen que muchas veces nos quedemos sin alguien a quien preguntarle “¿Estoy gorda?”, “¿Puedo llevar a mi amiga?” o “¿Te gusta mi corte de pelo?”, porque nos responderá con lo que CREE queremos oí­r, con razones que no son las que tiene en mente o pensando que con la verdad saldrá mucho peor parado. Pero las cosas no son así­, cuando nos atrevemos con tino y mucho tacto a decirle a nuestra amiga “Mira, has subido de peso pero, en primer lugar, sigues estando pa comerte y, en segundo, no tienes nada que no se quite con una dieta suave”; a nuestro amigo: “No la traigas, siempre deja la cagada” o a la polola: “No me fijé, pero te ves preciosa”; quizá logremos un mejor resultado PARA AMBAS PARTES.

No pretendo ser un defensor de la verdad, seguiré mintiendo como todos, cuando no me quede otra, simplemente creo que por la facilidad del ser humano para buscar la salida fácil, muchas veces no nos damos cuenta que apretarse la guata y decir las cosas como son puede ser mucho más satisfactorio y, finalmente, más honesto.

Con una mentira suele irse muy lejos, pero sin esperanzas de volver
Proverbio judí­o.

Me gustarí­a agradecer a todas aquellas personas que me han escrito felicitándome por la sección. Seguiré así­ mientras haya alguien que por reí­rse muy fuerte en los computadores de la biblioteca, preuniversitario o cybercafé, haya sido reprendido y pase una vergí¼enza. Muchas gracias. Sigan escribiéndome.

Comentarios, quejas, felicitaciones: [email protected]*

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4 comentarios para “La Mentira”

  1. Rocío Dice:
    12-6-2005 a las 2:32

    Uri
    Que buena página y que buenas columnas, te felicito.

  2. YOnoMAS Dice:
    5-7-2005 a las 2:38

    Uri (nario?),
    (Sin ofender… es que… leyéndote… capaz que sea un juego tu nick y no, una verdad…)
    Disculpa, me distraje. Te escribo para agradecerte el buen rato que me diste. No recuerdo cómo llegué a esta sección, pero me alegro de haberlo hecho, pues, estaba decepcionado con las pocas imágenes de http://www.impactoprofundo.cl y los mails exigentes y contradictoriamente ansiosos de quien es mi “algo” y tus historias me hicieron sonreir al disfrutar de las experiencias inteligentemente redactadas, pero, más que eso, al sentirme identificado en más de una narración.
    Te escribo pensando que no tendré respuesta o que, si la tengo, no la leeré, pero; lo más importante, con la certeza de “el deber cumplido”.
    Te cuento que tengo (creo) 10 años más que tú (churra!, me golpeó el viejazo). Lo menciono para que pienses algo así­: “Un tipo grande me lee, me agradece y me felicita… wow!!!”. Jajajajaja… ok! Acepto el “Zaaaaaaaaaaaaaa”. Ok! digamos que es para aumentar o diversificar las estadí­sticas.

    Felicidades, felicitaciones y gracias, una vez más.

  3. Tamara Dice:
    3-8-2005 a las 19:38

    Gracias por hacerme pasar un rato tan agradable pues me cague de la risa…

  4. Uri Dice:
    4-8-2005 a las 10:47

    GRACIAS!!!

Comentarios

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