Explicación del Final de Lost, para los “Perdidos”

Serie de Televisión LOST o Perdidos

ATENCIÓN: este artí­culo contiene importantes SPOILERS.

La serie de televisión LOST o “Perdidos” ha terminado. El capí­tulo de larga duración (105 minutos) emitido el 23 de Mayo de 2010, que llevaba por tí­tulo “The End” cerró 6 temporadas de una de las series más influyentes de la última década (sin LOST, nunca se hubiesen emitido otras, como Héroes… que me carga, pero qué le vamos a hacer). Vista por millones de personas alrededor del mundo y responsable de la “Cultura Lost”.

Pero mi introducción será breve, pues hay algo que lleva molestándome un par de dí­as: la comprensión del final que muchas personas tuvieron. He escuchado de muchos decir que se sienten “estafados” con cómo LOST terminó. Lo que me lleva a la conclusión de que realmente no entendieron el final. No es un asunto de “estupidez/inteligencia”. Yo me tomé unos minutos para retroceder a algunas partes e hilar cabos. Y creo tener una especial atención a los detalles de los guiones. Aquí­ va mi explicación del final de LOST.

NO ESTABAN MUERTOS TODO EL TIEMPO

Dejemos esto claro: todo lo que ocurrió en la isla y antes de ello, pasó realmente. Fí­sicamente. Los protagonistas no estuvieron muertos todo el tiempo, como algunos creen erróneamente. Efectivamente, en la reunión final todos ellos están muertos. Pero, como aclara Christian Sheppard, el padre de Jack “algunos murieron antes que tú, otros después” y “no hay, realmente, un “ahora”” (esa frase no es “metafí­sica”, es concreta y explica lo que acontece en ese momento).

La “realidad paralela” que estuvimos viendo durante la temporada 6, no era “lo que hubiese ocurrido si el avión nunca se hubiese estrellado”, como los guionistas hábilmente nos hicieron creer, sino que se trataba de una especie de purgatorio o realidad que cada uno de ellos habí­a construido, después de morir, para poder enfrentarse y liberarse de aquellas cargas que aún mantení­an en su vida (¿recuerdas cuando Jacob, en la fogata, les dice por qué los habí­a elegido?).

Ojo de Jack, primera escena, primer capí­tulo de LOST

Jack falleció en la isla, desangrado por la herida que “el monstruo de humo” (en el cuerpo de Locke) le realizó en la pelea final. Muere en el mismo lugar donde despertó del accidente, en el campo de bambúes. La última toma, de su ojo cerrándose, hace una referencia a como comienza la serie: él, en el mismo lugar, y sus pestañas abriéndose.

Ojo de Jack, última escena, último capí­tulo de LOST

El resto de los “perdidos” murió en diferentes momentos: Sayid en el submarino, su rubia (no recuerdo el nombre) en la primera o segunda temporada (ey, no soy lostpedia! Si quieres esos detalles visí­tala). Hugo probablemente mucho tiempo después, ya que se quedó en la isla para ser el nuevo Jacob (o nuevo Jack, si quieres ser purista). Lo mismo con Ben, quien debe haber recibido el don de la Inmortalidad, así­ como Richard en su momento, de Jacob. Pero, en algún momento, al igual que su predecesor, murió.

Richard, el piloto, Miles, Kate y Sawyer logran dejar la isla en el avión. ¿Cuándo mueren? Probablemente años después. De viejos, en un accidente”¦ ¿Quién lo sabe? Los guionistas no tocan el punto pues no es relevante. Todos están reunidos en ese momento, en ese “lugar”, por una razón”¦

¿POR QUÉ ESTABAN TODOS REUNIDOS EN AQUEL LUGAR, DESPUÉS DE MORIR?

Una vez que todos logran superar aquello que los amarraba: Locke el cierre con su padre, Jack el poder llevar una relación sana sin tener que estar buscando algo que “arreglar” constantemente (por eso creó a su hijo, quién nunca existió), Charlie el encontrar algo más profundo en la vida, por sobre el vací­o de ser una estrella de rock, Sawyer la aceptación de lo que ocurrió a sus padres y el dejar de buscar al “verdadero Sawyer”, etc”¦ cuando todos, independiente de momento en el que murieron, estaban listos para “avanzar” (“not to leave, to move on”, dice Christian), era el momento.

Desmond Hume, sin embargo, era alguien especial. Su resistencia a los campos electromagnéticos le permití­a “resistir” la influencia de la isla y, en el caso de este “limbo” en el que todos habitaban, poder recordar lo que habí­a vivido”¦ y producir en el resto este mismo despertar de consciencia, permitiéndoles, finalmente a todos, recuperar las memorias de lo ocurrido en La Isla y reunirse, como amigos, hermanos y amantes separados en vida (pero no después de la muerte), y juntos avanzar.

¿PERO QUÉ SIGNIFICA/CÓMO EXPLICAS”¦?

En mi opinión, podemos dividir los misterios de LOST en 4 categorí­as:

  1. Los que fueron explicados, pero te perdiste
  2. Los que fueron explicados, pero no en profundidad (dejando parte a la imaginación)
  3. Los que no fueron explicados y quedan a tu interpretación
  4. Los errores y/o vací­os del guión (la serie no es perfecta… para nada).

Así­ que, si tienes alguna duda puntual, realiza una búsqueda en Google. Pero si corresponde a uno de los últimos dos escenarios, puede que no termines muy feliz. A continuación, mencionaré algunos de esos misterios que han salido en conversaciones con amigos y que hemos tenido que analizar, recurrir a Internet o simplemente responder “no, eso es un error de guión”.

1. MISTERIOS DE LOST QUE PUEDES HABERTE PERDIDO

El oso polar: ok, eso es tener déficit atencional. Quedó muy claro que provení­a del zoológico que Dharma tení­a.
EDIT: Cristián, inclusive, menciona la escena en la que aquella “pelirroja extrañamente rica” (concuerdo plenamente con la definición) encuentra un esqueleto de oso polar con un collar de Dharma (los usaban para los experimentos de viajes en el tiempo).

¿Cómo Jack logró matar a el humo negro (en el cuerpo de Locke)?
Cuando Desmond saca la piedra del centro de La Isla, la desactiva. Ya que los poderes, como la inmortalidad, el hermano de Jacob los obtuvo de ella, al estar “suspendidos”, volví­a a ser un hombre de carne y hueso y, por lo tanto, “asesinable”.

¿Qué hizo, concretamente, la detonación de la bomba con la que termina la 5º temporada?
La explosión de la bomba en al 5º temporada regresó a los perdidos (o protagonistas de LOST) al “tiempo real”. Los trajo de regreso desde los años 70.

Como ya mencioné con anterioridad, al comenzar la temporada 6, nos hacen creer que esa historia paralela es la vida de los protagonistas si el avión nunca hubiese caí­do en la Isla, pero no es así­. Es el “limbo” o “purgatorio”. La bomba sólo tuvo el efecto de corregir la disrupción en el tiempo que los llevó a los años 70 (la gran explosión con la que algunos lograron salir de la Isla y que separó a Jin de Sun).

NOTA: los guiones con “viajes en el tiempo” son siempre problemáticos. Te recomiendo no profundizar mucho en el tema porque encontrarás “incongruencias” que sólo se explican con un “así­ pasó no más, no huevees!”. Como por ejemplo: ¿Si regresaron en el tiempo, al presente, por qué la estación El Cisne estaba destruida? Y si lo estaba ¿Cómo es posible que Desmond estuviese allí­? En fin, eso pasa cuando te pones a hacer que los protagonistas de tu serie/pelí­cula viajen en el tiempo. Ah, si quieres ver una pelí­cula sobre viajes en el tiempo, sin errores en el guión (al menos, yo no pillé ninguno), muy bien hecha y entretenida, ve la comedia “Frequently Asked Questions About Time Travel”

MISTERIOS DE LOST QUE FUERON EXPLICADOS DIRECTA O INDIRECTAMENTE

Imagen de los créditos del último capí­tulo de LOST

¿Por qué aparece el avión de Oceanic 815 al final del último capí­tulo, mientras se ven los créditos? ¡Eso debe querer decir que estaban todos muertos desde que cayeron en La Isla!
No. Si prestas atención, no sólo está el avión, sino que también hay huellas que ellos dejaron mientras vivieron ahí­ (ropas, por ejemplo). Así­ como el barco del 1.800 (en el que llegó Richard), el avión en el que murió el hermano de Mr. Eko, el pueblo donde vivió la gente de Dharma, y una serie de otros restos en la isla, el avión pasó a ser eso: una más de las tantas historias de las que La Isla fue testigo y que quedaron allí­ para que, más adelante, alguien se pregunte “¿Cómo llegó esto aquí­?”.

¿Quién creó las reglas de La Isla? ¿Por qué pareciera que “a veces” valen y “otras no”?
No estoy 100% seguro. Si tienes una mejor explicación que ésta, te agradecerí­a la dejaras en los comentarios.

Hugo le dice a Ben “pero nadie puede dejar La Isla”, minutos después de convertirse en el nuevo guardián de La Luz. A lo que Ben responde “esas eran las reglas de Jacob. No tienen por qué ser las tuyas”. Eso termina de cerrar mi hipótesis de que cuando alguien es nombrado el protector de la luz, puede fijar las reglas de La Isla. Sólo cuando él es reemplazado, dichas reglas pueden ser modificadas.

De todos modos, Jacob sí­ permití­a salir de La Isla, o al menos los chicos de Dharma habí­an encontrado un “error en La Matrix” que les daba la posibilidad de hacerlo.

Los números de LOST en la cueva de Jacob

¿WTF con la secuencia de números 4-8-15-16-23-42?
Cuando El Humo Negro en el cuerpo de Locke (tendré que inventar una abreviación para eso”¦ ok, desde ahora, aunque algo tarde, será Evil-Locke) lleva a Sawyer a la cueva de Jacob, el “chico-malo-pero-mino” ve en la pared un listado de nombres, muchos de ellos tachados. Entre ellos, se encuentra Jack, Hugo, Kate (tachada, por ser madre), etc. Cada uno de ellos era un candidato y le correspondí­a un número: 4, 8, 16″¦

¿Por qué el número se repite en toda la serie? ¿Por qué aparece oculto en diversos momentos? ¿Por qué habí­a que ingresar esa secuencia en la estación El Cisne para que “no quedara la cagada”?
No sé. Creo que ni los guionistas lo saben bien. Me parece un lindo juego, nada más. Quizá se podrí­a explicar como “el destino”, “el tiempo no es uno” o “la isla es tan mega-hí­per-power que influye en toda la realidad”. Pero mi opinión sincera es que metieron algo misterioso con lo que jugaron demasiado. Cuando llegó el momento de darle sentido, no habí­a cómo.

MISTERIOS QUE NO FUERON EXPLICADOS Y QUEDAN A TU INTERPRETACIÓN

(estas son MIS interpretaciones. Al no haber sido explicados estos misterios, quedan a la imaginación de cada uno).

¿Qué onda ese pie de una estatua gigante de piedra?
Creo que la estatua gigante de piedra, de la que sólo vemos un pie hasta los últimos capí­tulos de la serie (estoy casi seguro que se trata de aquel en el que explican el origen de Jacob y su hermano, el humo negro) son los guionistas diciéndote: “La Isla lleva existiendo muchos, muchos años. Culturas ya extintas habitaron también este lugar y quién sabe qué vivieron. Ésta es una de las huellas que dejaron”.

¿Qué pasó con Sawyer, Kate, Miles, Richard y “el piloto” (¿mencioné que soy malo para los nombres?), una vez que partieron en el avión?
No lo sé. Eso no es narrado. Me gusta pensar que Richard se transformó en cantante de Reggaeton, el piloto murió de alcohólico, Miles de pesado, Kate se hizo famosa y un video porno de ella anda circulando por Internet y Sawyer se transformó en un escritor de libros de auto-ayuda para niños de mediano éxito. Su tí­tulo más popular fue “cómo ponerle sobrenombres a tus compañeros de escuela”.

De todos modos, sí­ sabemos que Sawyer tuvo que esperar a morir para saldar sus asuntos pendientes. Kate, quien viví­a huyendo, también. Ah, y que ella extrañó hasta el último de sus dí­as a Jack (recuerda lo que le dice cuando ambos se encuentran en el concierto, cuando Jack era el único que aún no recordaba todo, ni sabí­a que estaba muerto).

MISTERIOS QUE SON ERRORES EN EL GUIÓN

Ufff, voy a ser sincero: es miércoles y he invertido cerca de dos horas escribiendo este post. Dejaré esta última parte para más adelante, debo continuar trabajando. Espero que el objetivo principal, el haberte “liberado” de no haber entendido (y disfrutado) el final de LOST, se haya cumplido.

OBSERVACIÓN

Puede no haberte gustado el final de LOST. Es comprensible y algo totalmente personal. Son gustos, nada más.

Para mí­, fue una excelente forma de darle término a una historia. Casi solté una lágrima, aplaudí­ (y eso que lo vi solo) y no me sentí­ defraudado, como temí­a. Ah, y gané la apuesta de que Hugo serí­a el guardián de La Isla! Toma José, TOMA!!!!

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Las Convicciones: La Democracia

Simplemente, genial!

(Medio Mundo, 1992)

Farmacias, Bencineras y Supermercados Abiertos en Chile – Terremoto

Más abajo encontrarás un listado de los comercios (supermercados, bombas de bencina, mini-markets, etc.) abiertos hoy domingo 23 de Febrero de 2010, a pesar del terremoto ocurrido ayer en Chile.

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El Dí­a que me Atropelló un Bus

Como algunos de ustedes saben, fui atropellado por un bus oruga del Transantiago. Como deben deducir, estoy vivo (o escribiendo del más allá, lo que serí­a un gran “in your face!” para este ateo racionalista). Ésta es la historia de cómo casi pierdo la vida.

Miércoles 26 de Enero de 2009 2010. 16:01 hrs. y yo saliendo apuradí­simo a una reunión que tení­a, a las 16:30, en el centro. Llamarí­an de Colombia y yo debí­a estar presente en ese momento. Era un negocio grande.

Mientras caminaba a tomarme un transantiago o taxi para llegar al Metro (la única opción de hacerlo a tiempo), pensé en pasar a un minimarket cercano y comprar algo para comer. La razón de por qué no lo hice es hilarante ahora: “me sentirí­a muy estúpido si, por esos 3 minutos extra, cuando voy llegando a Av. Grecia veo pasar una micro”. Ya me habí­a ocurrido antes, así­ que opté por no caer de nuevo en lo mismo.

Av. Grecia fue ampliada hace algunos años, para poder cumplir con el plan del Transantiago. Se creó una “Grecia Interna”, que consiste en dos nuevas pistas dirección Oeste/Este. Las calles quedaron configuradas de una forma en la debes siempre mirar hacia ambos lados. Ya habí­a llamado mi atención muchas veces. En más de una oportunidad realicé el comentario de “a alguien van a matar allí­. Es tremendamente engañosa la orientación de las calles”. Ironí­as de la vida.

A las 16:05 (lo sé, porque habí­a mirado mi reloj segundos antes) crucé de Sur a Norte, mirando hacia la izquierda. Llegué a la calzada, miré hacia la derecha y crucé de nuevo. Cuando habí­a dado dos o tres pasos, recordé que esa calle era doble sentido, miré hacia la izquierda… y vi un bus del Transantiago. “Que rápido (viene), que grande (es) y que cerca (está)”, recuerdo claramente haber pensado en esa fracción de segundo. Supe de inmediato que me iban a atropellar. Sentí­ una mezcla de miedo e incredulidad.

Salté hacia atrás como un acto reflejo y di un grito (testigos me dijeron que no fue “muy masculino”, pero a mí­ me gusta creer que lancé un “Espartaaaaa!”). Mientras iba en el aire, el bus me impactó. Fue un golpe doble. El primero me dio en todo el costado izquierdo del cuerpo: brazo, cadera, pierna. No alcancé a salir disparado cuando la micro me golpea de nuevo (el primer golpe me “giró”, dejándome de frente al bus. Todo esto, en el aire y en fracción de segundos). El segundo golpe fue en el todo el torso, principalmente. No alcancé a pensar nada y todo el aire de mis pulmones estaba afuera. “Que lata, me morí­”, pensé en ese segundo. Sí­, en serio. No vi mi vida pasar por delante, no sentí­ un miedo abrumador, paz, ni todas esas patrañas. Me dio algo de tristeza morirme así­. Preferirí­a de viejo o defendiendo a mi familia de un asalto. Pero… ¿Cruzando la calle? No es lo que me esperaba.

Salí­ volando. No sé qué distancia y es de los pocos datos que no he corroborado con los testigos. Asumo que deben haber sido unos 3 metros. Puede que más, puede que menos. Repito, no sé.
Cuando iba en el aire, recuerdo haberme “dado cuenta” que seguí­a vivo. Fue mucho tiempo el que me demoré en caer. Mientras “volaba”, pensé “ok, si no me mató el golpe (de la micro), me matará la caí­da”. Impacto el suelo y me quedo absolutamente inmóvil. Escucho frenar a la micro y un “Por la concha de su madre!”, del conductor.

Abro los ojos para ver si estaba sobre charco de sangre: nada. “Chucha, en una de esas me salvé!”. Fue la primera alegrí­a del dí­a. Qué increí­ble como aquello que nos hace felices es tan relativo a la situación en la que nos encontramos. “Si llega la ambulancia luego, incluso con una hemorragia interna podrí­a vivir. Me quedaré 100% quieto”. Muevo los dedos de los pies para cerciorarme que no seré el segundo Superman en silla de ruedas. Cierro los ojos y me decido a esperar.

La gente comienza a amontonarse alrededor. Lo sé porque hacen comentarios de lo terrible que fue el accidente. Un imbécil llega y dice “uhhh, que fuerte le pegó. ¿Está muerto?”. A lo que respondo sin pensar “no hueón, estoy vivo… y gracias por el apoyo”. Risas, muchas risas. Creo que fue la única vez que logré que alguien se riera así­ ese dí­a.

Los curiosos continúan comentando mi accidente, como si yo no estuviese ahí­. Realmente, si pudiese pararme y golpear a uno, lo harí­a. Son cero aporte y comentarios del tipo “mira como tiene la pierna” comienzan a preocuparme. Quizá no la saqué tan barata, pienso. Les comento que hace un par de semanas, junto a mi polola, encontramos a un tipo en Vespucio, en medio de la calle. Nos bajamos y evitamos que le pasaran por encima los autos (estaba muy oscuro).
Yo simplemente hablaba para mantenerme ocupado, pero claramente no habí­a elegido el mejor tópico. Aunque creo que igual era contingente.
Aproveché de comentarles que, mientras yo estaba al lado de él, diciéndole que no se preocupara, que se iba a salvar, las conversaciones de la gente en el lugar, del tipo “mira la rodilla, si la tiene destrozada” o “ufff, está en un charco de sangre” eran lo peor. No fue muy sutil, pero dejé de escuchar decir cuán mal estaba yo y el tema pasó a cuándo llegarí­a la ambulancia.

¡Que caliente está el pavimento!. En serio, quema. No sé qué temperatura alcanza, pero lo que más me dolí­a en ese momento, era mi cara y mi hombro desnudos contra el suelo. Quedé con quemaduras superficiales por ello. Cuando digo que quema: QUEMA.

Llega un tipo y se agacha al lado mí­o. Comienza a preguntarme cómo estoy, me toca el brazo, me dice que lo tengo hinchado (tráiganle un Novel a este Einstein!) e intenta moverme. “¿Eres médico?”, le pregunto. “No”, fue su esperable respuesta. “Entonces, por favor, no me toques”. “Ok”, me dice. “Creo que no me pasó nada grave”, le comento. “Noooo!!” me aclara, apoyado por la gente que estaba alrededor mí­o. “Si el parabrisas de la micro está roto y quedaste marcado en la parte de adelante”. “¿Qué hueá???? ¿En serio???”. “Sí­”, me responden varias personas al uní­sono. Una señora agrega “si estás marcadito en el vidrio”. Pido que le saquen fotos “Si me salvo, quiero fotos de la micro para poder decir “el otro quedó peor””. Nadie cree que hablo en serio. No obtuve las fotos. Llega Sara.

A Sara nunca la habí­a visto hasta ese momento. Vaya forma de conocer a alguien. Todos me preguntaban donde viví­a, para ir a avisar, a lo que respondí­a “no hay nadie, mi vieja está en Uruguay y le estoy cuidando la casa”. Me consultaban por el teléfono de alguien a quien avisar, pero no me sé el de mi polola. Sólo digo “sweet ass” a mi teléfono, mientras presiono el botón “call” y éste llama. No les conté esa parte, obvio.

Pero Sara querí­a ayudar en serio. Me preguntó dónde trabajaba mi polola. “Storm Chile”. Llamó a su casa y pidió que contactaran a una tal “Hanna” en esa empresa. No pudieron ubicarla, pero me consta que lo intentó. Se quedó a mi lado hasta que llegó la ambulancia. Opté por dejar que se quedara con mi bolso del macbook (increí­blemente, no lo solté en todo el episodio, ni mientras “volaba” gracias al gentil auspicio de Transantiago).

Llega el paramédico, me venda el codo que está sangrando, mientras preparan todo para inmovilizarme. Preguntas de rutina, si estoy consciente, cuánto es es 2+2, si sé cuál es la velocidad media de una golondrina sin carga, etc. “¿Te golpeaste la cabeza?”. “No”, respondí­ seguro. “¿Cómo lo sabes?”. La verdad es que no lo habí­a pensado. Lo medité unos segundos, me di cuenta que no me dolí­a y que no recordaba siquiera un roce en todo el episodio. Ni cuando me golpeó la micro, ni al caer y arrastrarme por el suelo. “Ah, ya sé. Años de artes marciales. Si algún reflejo queda, es el proteger la cabeza ante toda circunstancia. Debo haber pegado la mandí­bula al pecho mientras caí­a”. Pasan unos segundos y el lugar está repleto: ambulancias, patrullas de policí­a y más mirones. Me inmovilizan por completo y me dejan sobre una camilla”. Al parecer, tení­a el brazo izquierdo roto, probablemente también  las costillas y la pierna. La zona renal podrí­a estar comprometida.

Sara me pregunta si quiero que me acompañe en la ambulancia. “Me encantarí­a, pero no quiero que llegues tarde al trabajo. Yo puedo solo”. “Estoy de vacaciones”, me responde. “Si te soy sincero… sí­, me gustarí­a que vinieses conmigo”.

Antes de subirme a la ambulancia, llega el big boss del SAPU. Tuve “la suerte” de ser atropellado a un kilómetro de la central de Peñalolén.
– “Hola, cómo te llamas”
– “Uri”
– “¿Cómo estás, Uri”
– “Atropellado ¿Y tú?”.
– “¡Aquí­ estamos tratando de ayudarte!”, me responde, molesto.
– “Perdón, sólo estaba intentando bromear. Estoy mal“.
A ver ¿Qué mierda te va a responder un huevón recién atropellado por una micro si le preguntas “¿Cómo estás?”? “Mira, bien. El trabajo está mejorando y conocí­ a una mujer maravillosa, pero me duele un poco TODO EL PUTO CUERPO PORQUE ME ATROPELLÓ UN BUS… ¿Y tú? ¿Qué tal la familia?”.

Las camillas son enanas. No, en serio. El brazo izquierdo estaba molido y tení­a que afirmármelo con la mano derecha, porque no tení­a donde apoyarlo. Los pies se me salí­an por abajo y mido 1,87, no 2 mts. Los paramédicos bromean un poco cuando no pueden cerrar la puerta de la ambulancia porque mis pies lo impedí­an. Me meten un poco más adentro, Sara está sentada a mi lado y partimos.

El paramédico me revisa y me pregunta si soy enfermo de algo. “Sí­, soy enfermo de simpático. ¿Cuenta eso?”. No recuerdo su respuesta, pero se lo tomó bien (no como el pelotudo que me preguntó cómo estaba). Bromeamos un poco y llegamos en cuestión de minutos al centro de emergencias.

Llega un médico Ecuatoriano y comienza a revisarme. ¿Conclusión? Probablemente no me muera, pero le preocupa mi brazo y un riñón. Me preguntan si iba al trabajo, si estoy afiliado a alguna mutual, etc. “Iba al trabajo, pero soy independiente. No estoy contratado. Y no estoy afiliado a ninguna mutual. Lo deben haber escuchado antes, pero… no pensé que algo así­ me podrí­a pasar”. Sí­ lo habí­an escuchado antes. Mientras me dejan con Sara un segundo, meto mi mano al bolsillo y encuentro intacta mi aperrada Treo 680. Existen smartphones duros y ella. Funcionaba perfecto. Bueno, también influye el hecho de que estaba en mi bolsillo derecho y no recibió el impacto de la micro. Pero mi Snobphone hubiese muerto de puro fleto que es (sí­, tengo un iPhone y lo encuentro snob… so what!?).
Llamo a Hanna (la busqué en la agenda, no era el momento de decir “sweet ass”) y le digo “me atropellaron”. La paso con Sara quien le explica que estoy bien. Ninguno de los dos menciona la micro.
Me derivan al Hospital Dr. Luis Tisné.

En el hospital pude constatar que la atención pública de salud es una mierda. Estuve más de 4 horas para casi nada. Debo haber esperado 2,5 horas, en una sala con viejas a las que les dolí­a la panza, sólo para que me hicieran las radiografí­as. Existí­a bajo riesgo de una hemorragia interna, porque en esos casos sube la presión arterial (que me midieron al llegar), pero no estaba para nada descartado.
Sara seguí­a conmigo. A estas alturas ya le decí­a que, cuando me recuperase, la invitarí­a a comer. Era lo menos que le debí­a.
Me llama Felipe. Contesto. Antes de que me diga que esa noche tenemos póker le cuento lo que me pasó. Insiste en ir a verme, me niego y cuando me cuenta que está en vacaciones (¿por qué mierda todos tienen vacaciones, menos yo?!), acepto.

Llega Hanna, me ve y se le escapan unas lágrimas. Se debe haber asustado. Yo me habrí­a asustado. Estaba manchado entero en sangre, por mis brazos parecí­a Reggie  y tení­a una cara de… “me atropelló una micro”. Luego llega Felipe. Entre los dos, al cabo de unas horas, piden hablar con el jefe de turno. Le explican que me habí­an atropellado, no estaba ahí­ por un dolor de guata. Después de eso, me llevan a radiografí­as, me hacen la alcoholemia y me dan de alta.

El diagnóstico definitivo fue: no tienes la pierna fracturada, no tienes las costillas fracturadas, no tienes la cadera, ni el brazo fracturado, no tienes hemorragia interna. Vete a casa, antinflamatorio y reposo y, si no orinas sangre en las próximas 48 hrs., descartamos el daño renal. Y no, no tenemos idea de cómo te salvaste.

Así­ que, en resumidas cuentas, no sólo quedé con vida, sino que descubrí­ que, si Dios existe e intentó matarme por ser ateo y reí­rme de él, demostró nuevamente que hace las cosas peor que el gobierno. También me quedó claro, aunque no pretendo intentarlo de nuevo, que hace falta harto más que un bus de varias toneladas para sacarme de circulación. Sí­, soy más duro que Chuck Norris.

Hace algunos dí­as, mientras compraba mi antinflamatorio en la farmacia, mostré a los dependientes del local el “pequeño moretón” que tení­a en la cadera. Una de las chicas gritó (y no estilo “OMG, es Ricky Martin!”), llegó el farmacéutico hombre del local, me pidió que se lo mostrase a él (lo hice) y surgió una conversación del accidente. Cuando me iba del local, el tipo me dice “oye, déjame preguntarte algo: ¿Cambió tu forma de ver la vida, después del accidente?”. Lo pensé por varios segundos y respondí­ 100% sincero: “no, para nada. Salvo en una cosa: ahora miro hacia los dos lados cuando cruzo la calle”.

Cómo hacer Queso de Yogur

Ok, este mail se lo escribí­ a un amigo (bueno, conocido-virtual por twitter), quien me pidió mi receta para hacer queso de yogur (es sin “t”, al menos en Español). Como soy un flojo y me da lata escribir un post completo y bonito, haré copy/paste del correo que e envié. De más que a alguien le puede resultar útil. Continuar leyendo

Las Ejecutivas de Cobranza, adelanto…

Algo pasa con algunas ejecutivas de cobranza, que me agarran mala en los primeros 15 segundos de la conversación. Es como que no están acostumbradas a que alguien no sea sumiso, que pregunte datos concretos (intereses, multas, números, fechas), que las corrija cuando mienten (lo hacen para amenazar a la gente que no conoce sus derechos o no entiende cómo opera un pagaré).

Hoy fue la segunda vez que, al comenzar la conversación, ya sabí­a que no tení­a como salir de ahí­ sin un insulto y/o amenazas. Sé que suena difí­cil de creer en esta situación, pero soy muy calmado, carismático y claro cuando hablo de platas (salvo que seas un hijoputa que me estafó, robó y arrancó a Perú dejándome a mí­ para cargar con todas sus deudas). Especialmente si estoy en cobranza. Es más, en Socofin jamás tuve problema con una ejecutiva. Todo fluyó cual coreografí­a en el Municipal. Pero hoy no. Hoy no…

Así­ que mi próxima publicación será “Ejecutivas de cobranza a las que le falta pico”. Y no, no estoy bromeando.

Qué me Pasa

no esperes un poema (en serio), lo mí­o siempre fue la prosa
no esperes hipérboles, hipérbatos, ni metáforas melosas
como: la seda de tus cabellos, bla, bla
no esperes muy seguido flores: son cursi
no te espantes si las recibes: son cursy ¿y qué?

no me pasa nada
no estoy triste
no estoy eufórico
no estoy volado, ni ebrio
ni loco, ni inspirado, ni endeudado…
espera, sí­ estoy endeudado. Next topic!

recuerda que te quiero por quién eres
cómo eres es sólo cocción y condimentos
lo que implica que si cambias no me importa
mientras mantengas lo ácida y lo suave
lo picante y lo dulce
y lo caliente, por supuesto

aunque algunos esperan ser ofendidos
mientras otros espí­an para saber que acontece
y unas cuántas, las menos, para saber qué me traigo entre manos
lo que me pasa, lo que realmente me pasa

es que te quiero ahora en mi cama
para tratarte como un caballero trata a una puta
dejarte creer por segundos que tú mandas
aclararte de nuevo las cosas
y recordarte por qué sabes que me amas

Prepárate para Sentirte Ofendido

dedo del medio

Cuando escribí­a en Plazas Techadas la columna “El Diablo es mi Copiloto”, todo era más fácil. Nadie me conocí­a, mis amigos no sabí­an que era yo y podí­a contar mis experiencias sin preocuparme de las repercusiones. Cuando me cambié a uri.cl nunca logré dar con una “voz”. Una forma de escribir que no hiriese a algunos (mis cercanos) pero me motivara a sentarme frente al computador a escribir. Sólo los artí­culos de Cómo Ganar una Discusión (y su segunda entrega) fueron algo entretenido de desarrollar.

Así­ que hace algunas semanas vení­a barajando el cerrar definitivamente el blog. ¿Para qué lo voy a tener? ¿Para andar subiendo videos de Youtube? Además, tiempo es lo que menos tengo y estoy comenzando otro blog del que no les puedo hablar. Mi ex también dejó de escribir en su blog sobre las maravillas de ser soltera (y creo que se despidió con este post que me dejó con el ego aún más alto). O sea, hay que saber cuándo decir “ya no calzo aquí­”.

Pero, de pronto, me di cuenta de algo: si mi preocupación es ofender o herir a mis personas cercanas con mis historias en las que se ven involucrados, hay dos soluciones:
1.- No escribir, y así­ no ofender a nadie.
2.- Escribir cosas que ofendan y hieran a todo el mundo, sin distinción.

He optado por la segunda alternativa.

Creo que el mundo está demasiado lleno de idiotas, pseudociencias y creencias imbéciles. Aún me sorprende cuánta gente cree en el Tarot, en la Astrologí­a, en alguna religión o en Dios, en la Grafologí­a, en el auto-atentado en las Torres Gemelas, en las Flores de Bach, en los OVNIs, en la Acupuntura, en prohibir la prostitución… y no, no pienso que todas las ideas son igual de válidas. Esa es la excusa del que se queda sin argumentos.

Así­ que ahora, te sugiero que me borres de tus feeds o te prepares para ser ofendido. Mis próximos artí­culos escupirán en tu Dios, se reirán de tus agujas en la espalda y te explicarán por qué ser cristiano no es “más válido” que ser cientólogo.

Finalmente salió Letsgo

Y, finalmente, después de años de trabajo, Letsgochile.com ve la luz. Con su lema de Chile Vacations y excelentes artí­culos sobre Chile (todos en Inglés), travelogues, entre otros, espero que este sea el comienzo de un mejor 2009 en lo que a negocios respecta.

Comentarios, opiniones y acotaciones serán siempre bien recibidas.

La Procesión de la Sagrada Virgen

¿Uno debe sentirse culpable si se rí­e?

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