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¿Cerebro o Tripas?

Mujer asustada tras asaltoCaminaba al supermercado que hay a media cuadra de mi casa. Necesitaba unos quesos y una botella de vino. No estoy en un buen momento económicamente, así­ que me repetí­a que no debí­a comprar nada más. Antes de llegar a la esquina, la diviso: errática, con cara de angustia, asustada. Antes de que me dijera “¿Sabes quién me puede ayudar?”, ya sabí­a que me iba a pedir algo. “¿Qué te pasó?”, le respondí­. Mientras me contaba su historia de cómo vení­a de Talca y la habí­an asaltado golpéandola para quitarle el banano y un celular, por mi mente pasaba un “no le creo nada, me va a pedir plata”. Me arrepentí­a de haberle preguntado cualquier cosa, porque ahora tendrí­a que esperar a que parara de hablar para decirle “lo siento, no hay nada que pueda hacer”. Creí­a que todo era mentira. Tení­a que serlo.

Verónica (unos 28 años) vení­a de Talca por el dí­a. La asaltaron para quitarle el banano y ella se resistió. Le golpearon la boca, dejándole hinchado el labio. Se llevaron su dinero, celular y documentos. estaba a punto de llorar, diciéndome que en el terminal no le aceptaron subirse al bus y que alguien le pagara al llegar, que no tení­a dónde pasar la noche en Santiago (ni querí­a), que estaba oscureciendo y ya no sabí­a qué hacer.

Foto del cerebroEscuché su historia completa y le realicé diversas preguntas para ver cómo respondí­a, esperando que se contradijera o entregara un dato dudoso. Me fijé en su lenguaje corporal, hacia donde miraba cuando me respondí­a… todo parecí­a indicar que decí­a la verdad, pero algo en las tripas me decí­a que no, que no le soltara un peso. Cuando le pregunto cuánto costaba el pasaje a Talca me dice que $3.800. ¿Cuatro lucas? “Lo siento, no te puedo pasar cuatro lucas”. La seguí­ escuchando y la interrogué sobre otros detalles (qué le dijeron en carabineros, dónde hizo la denuncia, por qué su mamá no le enviaba plata por Western Union) y para todo tení­a una respuesta correcta, lógica, muy difí­cil de idear en un segundo. “Quizá simplemente no le quiero creer porque estoy cagado de plata… y no es tanta la que necesita… y siempre he sido desconfiado de la gente que me pide en la calle… y cuando me quedé sin plata en Bs. Aires para los impuestos, porque me estafaron, un Chileno me ayudó…”.

Le pasé los cuatro mil pesos. Me pidió los datos de mi cuenta para depositarme, a penas llegara a Talca. Ey, eran 4 lucas, no es para tanto. Pero seguí­ en la duda de si era mi mente o mis intestinos los que tení­an la razón. Le di mi correo electrónico y mi celular. “Gracias, realmente te pasaste. A penas llegue te llamo, me dictas tu cuenta y te deposito”. Me pidió que le explicara cómo irse, porque estaba tan asustada que no estaba segura qué estación de metro era la que le serví­a. La ayudé, le di una palmada en la espalda y le recomendé que se calmara. En 4 horas estarí­a en su casa, contándole todo a su mamá y tomándose un tecito, lista para darse un baño de tina y descansar. Seguí­a tensa, no era para menos.

Cerebro o tripas: ¿Me depositó o no? ¿Qué creen?

13 comentarios para “¿Cerebro o Tripas?”

  1. Vortex Dice:
    4-4-2008 a las 16:03

    Yo creo que es el tí­pico cuento del tí­o. Te cagaron como me cagaron a mí­ una vez, sólo que lo mí­o fue más teatral (bilateralmente), un dí­a te cuento. ¿Sabes cuál es la prueba de fuego para saber si era verdad o no? Le dices: Te acompaño a comprar el pasaje, si te pone cualquier excusa, definitivamente es mentira.

  2. Ximena Dice:
    4-4-2008 a las 16:50

    Llámame ilusa, pero prefiero confiar en las personas. Yo creo que te depositó.
    Saludos.

  3. Rodrigo Acevedo Dice:
    4-4-2008 a las 18:49

    Dime que tengo corazón de abuelita, pero en la misma situación también le hubiese entregado los cuatro mil pesos.

    Voy a auto-convencerme que es así­ …

    Saludos

  4. Hermes Dice:
    4-4-2008 a las 20:55

    Al final nose si es tan importante si era verdad o no, probablemente es mas importante que ante una situación asi pudiste ser solidario y como te sentiste con poder y haber ayudado. Por lo demás si hubiese sido mentira da igual porque hay que tener demasiada pobreza interior como para inventar una historia tan completa.
    La plata va y viene, a veces mas va y otras mas viene…

  5. nacho Dice:
    6-4-2008 a las 14:46

    yo creo que te devolvio la plata a penas llego a Talca.

  6. Daniel Dice:
    7-4-2008 a las 2:59

    Creo que faltan datos. A donde se fue inmediatamente despues de la conversacion?

  7. Uri Dice:
    7-4-2008 a las 17:00

    ¿Después de que le pasé la plata? Al Metro.

    PD: esto no es “la reportera del crimen”. Da tu opinión con la información que hay, pastel.

  8. Daniel Dice:
    7-4-2008 a las 18:09

    No, no te depositó

  9. Murphy Dice:
    7-4-2008 a las 19:29

    Da lo mismo que hizo ella, la mayorí­a de los humanos no miente de esa manera (estadí­stico), solo hay que asegurarse en el como te podrí­an cagar, la idea básica es sobrevivir. Por prejuzgar toda la vida mucha fuerza contenida tendrás el dí­a que te regales…

  10. Vortex Dice:
    8-4-2008 a las 20:37

    Una cosa: Veo que todos dice “no importa, lo que vale es tú buena intención”, “lo que importa es ayudar sin desconfiar”, etc. Yo también lo decí­a, hasta que un dí­a lo hice y me di cuenta que me cagaron; y lo peor de todo es que en el acto cagué a gente también (un dí­a publicaré en mi blog esa historia); después de eso, les aseguro que no van a pensar igual o estarán mucho más a la defensiva al respecto. Se los doy firmado.

  11. Claudia Dice:
    11-4-2008 a las 11:46

    Yo creo que lo importante es que a pesar de que tení­as la duda de que te podí­a estar estafando, preferiste entregarle el dinero a arriesgarte que se quedara sola en Santiago. Me parece admirable, que quieres que te diga.

  12. Alejandra Rocha Dice:
    16-4-2008 a las 20:45

    Yo creo que… no te depositó. O sí­. Ayyy, no sé :p

  13. hector Dice:
    2-4-2014 a las 18:26

    Por prejuzgar toda la vida mucha fuerza contenida tendrás el dí­a cuenta que me cagaron; y lo peor de todo

Comentarios

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