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Mis Nanas

Mi madre siempre ha tenido que trabajar bastante. Desde que tengo memoria la veo llegar cansada y tarde a la casa, directamente a asaltar el refrigerador y a mandar puteadas a quien se le cruce por delante. Obviamente no es por “vocación”, sino porque no debe ser fácil mantener sola una casa, sin la ayuda de mi viejo, de quien se separó cuando yo recién había nacido. No, ni un solo peso solicitó de él. Por lo tanto, no es difícil imaginarse que, hasta que ya tenía mis añitos, las nanas, empleadas domésticas o asesoras del hogar han tenido un rol muy activo en mi crianza. Y para no desentonar con el tónico de mi familia, cada cuál más “especial” que la otra.
Dos semanas después de que yo naciera llegó la Rosa. Su cara de “Soy algo lenta” era un engaño, porque en realidad debería decir “Soy demasiado lenta”. Ella me quería como un hijo, aunque cuando cumplí los 11 yo ya era bastante más maduro e inteligente que ella (pasando a ser casi su hermano mayor). Sí, era más lenta que el promedio nacional, pero con un corazón gigante. Siempre pelábamos y nos saboteábamos mutuamente (yo le echaba sal a sus queques para que mi mamá pegara el grito en el cielo y la retara, y ella le echaba polvo pica-pica a mis calzoncillos)…
Parecíamos hermanos. El problema fue que cuando nos cambiamos de casa. La Rosa, que ya era parte de la familia, no se sintió a gusto, no le agradó el barrio, echaba de menos a sus amigas (en el fondo, no tan en el fondo, era una niña) y decidió irse. Claro, nos dijo que se iba de vacaciones para sacar todas las cosas de su pieza sin llamar la atención y desapareció. Sería una mentira decir que extrañábamos sus comidas (le tomó como 5 años aprender a cocinar bien), su limpieza bien por encimita, sus piezas hechas a las 12 del día, sus pelos negros largos que aparecían día por medio en el almuerzo y que a los que ella respondía con: “Ese pelo no es mío… ¿Para qué le voy a poner un pelo a la comida? ¿Para qué?”. No, la Rosita no era la mejor nana del mundo, pero era tan inocentemente buena y llevaba tantos años cono nosotros que la buscamos utilizando incluso la radio.
Durante un año debo haber tenido más de 6 empleadas distintas. La primera, una señora tan, pero tan vieja que me daba miedo se muriera de un segundo para otro. Preparaba unos guisos que jamás pude comer sin escarbar media hora en ellos. Tenía todo tan meticulosamente molido que no se diferenciaba de una papilla para guaguas salvo en aquellos trozos de “algo” que podría ser carne, choclo, o incluso chocolate que asomaban a la superficie. Dos semanas llevaba ella trabajando en la casa cuando una vecina, mientras yo me encontraba aun en el colegio, vio la puerta abierta. Se asustó y entró a ver qué pasaba, como nadie le respondía subió al segundo piso para encontrarse con… La señora, semiinconsciente, recostada en la cama de mi mamá, con una botella de pisco Capel y otra de whiskey completamente vacías. Ese día almorcé pollo en la casa de la vecina, y no cabía en mi alegría al ver que, realmente, parecía pollo.
Después vino la Miriam, una morena muy joven, realmente preciosa. Era divertidísima, jugaba conmigo todo el día y
escuchábamos música. Un solo problema: No sabía cocinar. La primera semana era un sueño comer galleras Nic, Coca Cola y huevos fritos todos el día… Al octavo el sólo hecho de ver el comercial esquizofrénico de “Nic, nic, nana-naná… naná-naná, nic, nic, nic, naá” me producían arcadas. “Vamos por la tercera”, dijo mi mamá mientras publicaba un aviso en el diario buscando una nueva asesora del hogar.
La tercera, Marta, no fue una experiencia tan divertida como para contarla, pues creo que hasta el cortaúñas se robó. Prefiero obviarla. Después de ella apareció una señora cuyo nombre no recuerdo, pero que era maravillosa. Sabía cocinar, leía cuentos, me respondía varias de mis preguntas y a mi mamá le encantaba. El problema es que ella era enfermera y se encontraba trabajando con nosotros sólo por una necesidad del momento. Al mes se fue, entre alguna que otra pataleta mía.
Después vinieron dos nanas que cubrieron a mi mamá durante unos 6 meses hasta que una tarde sonó el timbre de la casa. Abrí y frente a mí se encontraba una señora igual a la Rosa, pero no podía ser ella: La Rosa no estaba embarazada, dije yo. Se quedó con nosotros nuevamente, fue necesario construirle una pieza para que pudiera vivir con la Lissette, la niña que nació 3 meses después, y finalmente volvimos a la “normalidad”. Pero la historia se volvió el triple de interesante… Eso lo dejo para otra oportunidad, el Ale está que me mata por demorarme tanto al escribir esto.
Críticas, opiniones… ¿Sabes dónde está la Rosa?: abajo tienes un espacio para dejar tu comentario.
28-7-2005 a las 22:47
la verdad es que no se donde está la rosa, pero en verdad, me reí mucho con el comentario. te dejo mi blog http://www.mundoubicuo.blogspot.com para que le heches una lectura veloz. que increible este asunto de las nanas jajajaja
24-8-2005 a las 21:49
que increible que a tanta gente le pase algo tan parecido..yo también tuve muchas nanas..la que se robaba cosas, la que ponia musica, la que cocinaba todo mal, pero limpiaba de maravilla…despues de muchas, llegó la que sigue en mi casa hasta el dia de hoy…han pasado casi 18 años y aun nos lleva el desayuno a la cama…
saludos!!!
1-9-2005 a las 18:49
Ya poh, ha pasado mucho tiempo y…cuando nueva columna Uri??
El comentario va con cariño eso si
4-9-2005 a las 12:45
hola uri yo soy una de tus fieles lectora de plazas techadas….andaba viendo si encontraba algo y encotre mi seccion favorita…y no hay historias nuevas??’…ojala asi proqtodavia existe gente q espera tu columna….adios
5-9-2005 a las 11:05
Gracias Carla.
7-9-2005 a las 23:40
Lo mas fome del caso es que lo mas bello que tenemos en nuestra casa, nuestros hijos, los dejamos en manos de gente que uno no sabe como es…y por llevar el pan nuestro de cada día puede que suceda vaya a saber QUE COSA…
15-9-2005 a las 22:06
Mish! todavia existes tu…pense q ya no escribias. Yo te leia desde plazastechadas y me encantaba esa pagina y me rekagaba de la risa tb con lo q escribias jeje. Y bueno despues d q la pagina funo y no tenia q leerrr pa entretenerme en la web….Me decidi a publicar lo que escribo y me hice un blog…..
http://melancolicamentemelancolia.blogspot.com
pa q le eches un vistazo pa cuando no tengas nada q leer = q yo en un tiempo jeje
Pd: Espero a k sigas escribiendo posss d seguro t sigo leyendo
jiji chausssss
4-12-2005 a las 9:30
Como siempre Uri, muy buena columna. Yo tambien he tenido muchas nanas (un caso parecido al tuyo) muchas de las cuales comparten anecdotas similares a las que ofrecieron las tuyas mediante tus palabras. Es divertido comparar similitudes y diferencias en estos casos…
Saludos
17-12-2005 a las 15:35
Pero no!!! terminalo, manda al Ale a freir esparragos y sigue contandonos!De veras que a todos nos pasa no?En casa tuvimos una que se ponia la ropa de Mama para salir a las fiestas..uy, cuando se entero mi vieja!!Muy bonito relato, ojala haya Rosa II: la Revancha
18-5-2006 a las 22:07
me gusta el comentario de tu nana pero no me gusta las mariconadas, pareces u cabrito resentidoy eres de chile por algo los dicen rotos
19-5-2006 a las 12:46
Para hans: Yo no entender tu palabras. Quizá tu ir mierda y aprender escribir.
23-6-2006 a las 1:46
Hola Uri!
No fue fácil decidirme a escribirte y darte mi comentario (me parece patético)… igual va a ser uno más de felicitación.
Desde que encontré éste lugar por accidente me ha encantado y en solo un día me devoré cada uno de los artículos o columnas de este sitio.
No quiero ser una babosa mas que te dice que naciste para esto (eso ya lo sabes) solo quiero decirte que me encanta tu satírico y descarado sarcasmo que tal vez no todos entendemos por que lo ocultas detrás de un exquisito humor considerémoslo “negro” pero es inevitable negar que en la vida real solo triunfan las personas inteligentes.
Saludos!!
y por que no?… UN BESO
Amy
12-9-2006 a las 12:23
jajajaj, mi vida tb estuvo llena de ellas, mi mama trabajaba y con mi hermano nos quedábamos a cargo de cada personaje!!..te resumo el cuento contándote que fueron mas de 30(y no te exagero la cifra) de ellas como 5 robaban, una nos daba pastillas para dormir para irse a pololear, otra era el cometa jalei (pasaba cada sesenta y tantos años por el mismo lugar), otra que tenia mil y una caries y probaba la comida con la misma cuchara con la que hacia la comida, y otra (que fue las mas joven de todas) la pillaron en pel..ta en la pieza de mi hermano jajaja…en fin tuve un montón ..y cual de ellas era mas divertida.
me divertí un montón leyendo sobre las tuyas
un beso
19-9-2006 a las 18:22
yo soy kiwitorock de villa alemana
el forum la raja,es entrete ablar de hueas jiji
saludos de zaragoza.un chileno a lo lejos…..